Escribe: Periodista Daniel Romero Carrasco.
A lo largo y ancho del país, inclusive en otros países del mundo, se realizaron homenajes a Raúl “Bebe” Sendic Antonaccio, en el día de su nacimiento, 16 de marzo.
En los últimos tiempos, su figura viene asomando. Se mezcla en conversaciones políticas y en ámbitos juveniles. Su figura, su pensamiento político y económico vienen despertando el interés de los más jóvenes. Esto queda de manifiesto en los actos de homenaje realizados. Fueron creados y convocados por jóvenes que se vienen organizando en torno de la figura de Sendic.
Cuando pasen los años, seguramente surgirán análisis sobre por qué después de su muerte, se fue desvaneciendo su presencia y su pensamiento en el seno del Frente Amplio y de la izquierda. Su pensamiento político y su accionar social se fue perdiendo en las nieblas de la luchas políticas e ideológicas. A lo mejor, hechos políticos hayan llevado a que fuera ignorado, y hayan considerado que era mejor que no apareciera en escena.

Pero hay personas que logran movilizar y transformar la existencia de miles, sin estar presentes. Son los imprescindibles. Son los que, en su paso por la vida siembran y su pensamiento perdura por siempre.
Su trayectoria, acciones y palabras siguen planteando preguntas sobre el presente. Y vuelve a poner sobre la mesa conceptos como desigualdad social, propiedad de la tierra, capitalismo, deuda externa, contradicción, ganancia, teoría, valores, socialismo, banca financiera, igualdad y liberación. Palabras que se han ido banalizando o que se pronuncian con cierto reparo. Sin embargo, y aunque produzcan algunas molestias, nos recuerdan de dónde venimos y qué hacemos en este contradictorio presente.
Logró con discreción y desde la clandestinidad, conmover los corazones y el pensamiento de una cantidad importante de uruguayas y uruguayos. Muchos tuvieron sueños y esperanzas que surgían desde alguien al que pocos conocían y nunca habían escuchado su voz. Fue un líder social y guerrillero que nunca se arrepintió ni aceptó rendición. Pero su liderazgo no se limitó a eso. Era un hombre con amplitud para el diálogo y generosidad para la construcción de amplias alianzas y consensos. Y siempre insistió en que cualquier proyecto de liberación nacional debía incluir la lucha por la tierra.
Es difícil pensar la historia de Uruguay, y en particular la de la izquierda, sin Sendic. Siempre estuvo y sigue estando presente. Porque más allá, de posibles críticas y contradicciones de la que nadie está exento en la vida, la fuerza política que ayudó a constituir desde que salió de la cárcel, tuvo su impronta frentista y de diálogo. Ese legado tiene mucho que ver con que el Frente Amplio gobierne Uruguay.
Persona sencilla, de mucho silencio y escucha. Y también de fuerte temperamento. Raúl “Bebe” Sendic, como dice la biografía de Samuel Blixen, “fue un agitador, un luchador social, un político, un dirigente partidario y un organizador sindical; un combatiente y un jefe guerrillero; un teórico y un conductor”.
Raúl Sendic nació en el departamento de Flores, Uruguay, en 1925, en el seno de una familia de trabajadores rurales. Luego de cursar los primeros estudios en su ciudad natal, se traslada a Montevideo, donde ingresa en la Facultad de Derecho de la Universidad de la República.
Desde su adolescencia comienza a militar en las filas del Partido Socialista Uruguayo, en el que llega a ocupar puestos de dirección.

En 1957 comienza su labor sindical entre los asalariados rurales del norte del país, a quienes brinda además asesoría jurídica. Esta prolongada tarea de organización del movimiento obrero, cristalizará con la creación de varios e importantes sindicatos: el de los obreros remolacheros (SUDOR), creado en 1957; el de los regadores y destajistas de la empresa “El Espinillar” (URDE), fundado el año siguiente en la ciudad de Salto; y el de los trabajadores azucareros (UTAA), en 1961. En la creación de dichos sindicatos, Raúl Sendic desempeñó un decisivo trabajo de concientización y organización.